Mi proceso de creación

Cuando creo, vuelvo a mí.

Es mi espacio seguro, mi momento para respirar y poner el corazón en mis manos.

Antes de empezar, me tomo unos minutos para centrarme y soltar el día. No es un ritual complejo, es simplemente una pausa honesta para conectar conmigo misma. A veces me acompaña el sonido suave de mi tambor de lenguas; otras, el aroma de aceites esenciales que me ayudan a estar presente. Ese pequeño momento marca la diferencia: me permite crear desde la calma y desde una intención clara.

Cuando trabajo la arcilla, siento que cada forma, cada curva y cada color va cogiendo vida propia. Me gusta pensar que quien reciba la pieza podrá sentir esa dedicación, ese cuidado y esa emoción que pongo en cada detalle.

Mis creaciones no buscan ser perfectas: buscan conectar, acompañar y transmitir una sensación de bienestar auténtico.

Son una parte de mí… entregada a quien decida hacerla suya.